Hay gente, por lo que he visto, a la que le gusta sufrir.
Les encanta pensar en la idea de que están sufriendo eternamente. Que siempre están llorando. Que son los primeros en la fila para quejarse. Que son los primeros en decirles a los demás que tan horrible es la vida.
Hay otros que no sufren de este trastorno de la personalidad, pero que de vez en cuando caen en este patrón de comportamiento. Mi familia lo llama mi lado dramático. Creo, que en el fondo, solo quiero que la gente sepa en que momento me encuentro. Si estoy triste no veo ningún motivo para esconderlo.
Cuando Jesús habla de bienaventurados los que lloran, El esta hablando de algo completamente diferente. Jesús no esta hablando de esa expresión eterna de sufrimiento, sino de un sufrimiento mas profundo, el añorar de alguien que a perdido a un ser amado.
Fíjate que escribí “alguien” no “algo”.
Ya que la mayoría de las cosas son objetos que usamos, es difícil que realmente amemos a una cosa. Pero si lloramos y sufrimos cuando perdemos a una persona. Es fácil entender como alguna gente sufre si pierden una cosa. A veces las cosas son difíciles de conseguir, es caro el remplazarlas, y muchas veces nos ponemos tristes o enojados al pensar que tenemos que remplazar una cosa o cuando esa cosa nos recuerda a alguien, y entonces nos vemos obligados a lidiar con ese recuerdo.
Nunca he ido a un velorio donde una persona que amara al difunto no estuviera llorando. Por eso, creo que el llorar es una señal de amor. Aunque también es una señal de que no vamos a poder hablar con esa persona otra vez, o verla, pero sigue siendo una señal de amor. No vez a nadie llorar por alguien a quien no quería. No sucede. Puede que pretendan, pero en su corazón, están llorando.
Es el tipo de tristeza que te llega al corazón cuando te das cuenta que has perdido ha alguien que te importaba mucho. Puede que te hayas dado cuenta que te importaba hasta después de haberlo perdido. Puede que apenas hayas descubierto que te importa. A fin de cuentas, lo que cuenta es que lo estés llorando.
Cristo nos esta diciendo que el llorar es bueno! Que el llorar significa verdadera felicidad! Que el llorar significa bendiciones! Esto es difícil de aceptar cuando estas sufriendo.
Pero hay una conexión. El sufrir puede resultar en llorar, pero el llorar resulta en verdadero amor. Verdadero amor acepta el sufrimiento, y a veces el sacrificio significa sufrimiento.
Entonces, donde encontramos esa felicidad que de la que Cristo nos habla?
Debe de ser en los momentos en los que amamos. Una de las ilusiones creada por el mundo y ayudada por cierta organización de un ratón es que una vez que haya amor, podemos vivir felices para siempre. No es así. Esos momentos perfectos en los que el amor trae consigo felicidad son una bendición, una pequeña experiencia de lo que será el Cielo.
Nuestro gozo en el amor es proporcional a la cantidad de sacrificio que le invertimos a la relación. Nuestra felicidad y bendición en el amor esta ligada a cuando tiempo le invertimos.
Es por eso que son benditos los que lloran. Son benditos porque ellos le han invertido mucho a sus relaciones. Son benditos porque se han sacrificado por los suyos.
Hoy, hazte una pregunta que puede resultar difícil. Qué perdidas te podrían hacer llorar? Qué perdidas en tu vida te causarían sufrimiento porque te has sacrificado por ellas? Seguro, están nuestros amigos y familiares cercanos. Pero, qué hay que aquellos con los que convivimos día a día? No lloraríamos por ellos?
Usa este ejercicio como una oportunidad para saber cuanta gente en tu vida estas amando activamente.
17.6.09
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