Que inconveniente es el concepto de la Lujuria en nuestra sociedad actual. No porque no exista, sino porque es vista como algo que era condenado en “los tiempos de antes” pero que hoy esta bien visto y es promovido como algo “sano” en nuestras relaciones y matrimonio. Ejercicio rápido: ve a un puesto de revistas, y ve cuantas revistas para mujeres contienen la palabra “sexo” u “orgasmo en la cubierta. Todas.
Bueno, probablemente, casi todas.
Y la versión que cada una de esas revistas tiene de una relación sexual es la idea de usar a la otra persona por el simple hecho del placer sexual. Este es el mas bajo de los comunes denominadores de las relaciones sexuales humanas.
La más baja de las bajas.
Felicidades, has seguidos tus deseos de la misma manera que los venados.
Para el Papa Juan Pablo II, lo opuesto del amor era el utilitarismo, que es el concepto de “usar” a otra persona. Cuando “usas” a otra persona, la ves como un objeto, alguien que usas como un algo. Una instrumento.
Cuando usas a una persona la conviertes en un instrumento.
Entonces, cómo podemos vencer a la lujuria? Deja de pensar en las personas como instrumentos.
Esto quiere decir que no puedes usar a las personas. Si te encuentras en el trabajo y ves a alguien solo como una manera de conseguir un aumento o un ascenso, entonces la estas usando. Un instrumento para conseguir más dinero.
Si estas viendo a una persona y nada mas la ves como un medio de obtener place sexual, una manera de cumplir tus deseos, la estas convirtiendo en un instrumento. Un instrumento para tus placeres.
Los cínicos de este mundo asumen que todos usan a alguien para su propio beneficio. No dejes que eso te detenga.
Deja que tu “si signifique si y que tu no signifique no”.
Hoy, mira a cada persona a los ojos y reconoce la dignidad que le brindan a cada situación. Reconoce que no son un instrumento para ser usado pero un alma inmortal para ser amada y por la cual te debes sacrificar para que crezcan en su relación con Dios. Estas encontrándote con una parte del Cuerpo de Cristo. Estas encontrándote con alguien que representa a Cristo para alguien más, a lo mejor para ti, si tú se los permites.
Simplemente, tú representas a Cristo para los demás. No los puedes usar.
Hoy es el día que vencemos a la Lujuria. O al menos, vamos a la raíz de la Lujuria. No estoy, y tú tampoco deberías estar, bajo la ilusión de que cualquiera de los hábitos que estamos tratando de construir, pueden desarrollarse en un solo día. Este es simplemente el primer paso para remover ese aspecto utilitario de nuestras vidas.
Así que sal a conocer gente. Conéctate con la gente. Sal a amar.
Y deja a la Lujuria en la superficialidad de las revistas baratas.
17.6.09
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