15.6.09

El Desafío del Proyecto a la Santidad Día 9: Libre de la Envidia

La segunda semana ha empezado y nos estamos confrontando a esos aspectos de nuestras vidas que puedes estar previniendo que seamos santos. Muchas veces cuando hablamos de pecado simplemente hablamos de los 10 Mandamientos. Quiero ir mas profundo. Los 10 Mandamientos son geniales para empezar a ver como debemos de comportarnos en un nivel básico.

Esta semana vamos a hablar de las causas de nuestro comportamiento que va en contra de los Mandamientos, las Bienaventuranzas, y las Virtudes. Véanlo de esta manera:

Los Santos son aquellos que están en el Cielo con Dios.

Dios nos ha dicho que tenemos que hacer para ser santos.

Dios nos ha dicho que tipo de gente le gustaría que estuvieran en el Cielo.

Dios nos ha creado para ser ese tipo de gente.

Satán ataca esas cualidades que tenemos al hacernos pensar que siendo “ese tipo de persona” no vamos a ser realmente felices, no vamos a sentirnos realizados, no vamos a gozar verdaderamente de las cosas.

Ayer hablamos del Orgullo. Ese pecado nos puede llevar a todos los otros que nos alejan de Dios al hacernos pensar que nosotros somos como dioses.

Hoy vamos a hablar de la Envidia.

Cuando escuchas del éxito de otra persona, inmediatamente resientes a esa persona, piensas que tú podrías hacerlo mejor, que tú te mereces los elogios por tu trabajo? Eso pasa seguido cuando alguien se gana la lotería, o al ver uno de esos programas de reality en la TV cuando a alguien le remodelan la casa para compensar un poco sus dificultades.

“Yo me merezco mas que eso!”

“Yo debí haber ganado eso!”

Si ya estamos tratando de remover al orgullo de nuestras vidas, entonces necesitamos hablar de la Envidia. Si reconocemos que Dios es Dios y que nosotros no, entonces necesitamos dejar que otras personas reciban “gloria” o “honor” o “respeto” antes que nosotros y sentirnos verdaderamente felices por ellos. Esto es difícil porque significaría que elevaríamos a otros antes que nosotros. Nos pondríamos en la segunda plana para que alguien más reciba toda la atención. Significa el apoyar y estar felices por el éxito de alguien más.

Debemos reconocer que el éxito y la gloria y el honor son maravillosos cuando son dados libremente y merecidos. No nos perjudica en nada el que alguien más sea honorado, o que reciba un premio o reconocimiento. Debemos aprender a celebrar con ellos sus éxitos.

Velo de esta manera: Si Dios es Dios entonces nosotros no deberíamos de recibir ningún honor. Todos nuestros regalos vienen de Dios es importante que nosotros reconozcamos eso. Si alguien tiene una razón para ser feliz, comparte la felicidad con ellos.

Así es como Dios se alegra con nosotros.

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