15.6.09

Desafío a la Santidad: Afuera con el diente! (Rezando con las Escrituras)

Ayer me sacaron un diente. Fue parte de una serie de eventos traumáticos que forman una larga historia dental en mi vida. Eso no fue todo. El periodoncista también tomo una rebanada de mis encías y la injertó a mis encías en el frente de mi boca, mientras recortaba la parte de mi labio que estaba jalando mis encías lejos de mis dientes.

Lo siento si esto fue asqueroso. Fue lo que pasó.

Todo esto fue una serie de eventos que traté de cambiar. Trate de decirme a mi mismo que no necesitaba todo esto. Pensé que podría haber una forma de evitarlo. Pensé que podría evitar esto de alguna manera.

Me equivoque.

El problema con las encías estaba ahí, y no importaba como lo viera. El problema con mi muela estaba ahí, mis muelas del juicio la había matado y no había forma de recupérala.

Al final solo me quedaba la simple realidad que necesitaba tener cerca de dos horas de cirugía oral para poder continuar con una boca sana.

Lo mismo pasa con las Escrituras. Podemos interpretarlas de cualquier manera para obtener el mensaje que nosotros queremos. Cuantas veces nada mas las leemos y dejamos que las Escrituras nos ‘lean’? Me refiero a una verdadera meditación de las Escrituras. Inevitablemente seriamos confrontados con la verdad eterna que se encuentra en las Escrituras y que Dios necesita que nos quitemos ese diente podrido del pecado, que parche una nueva vida sobre nuestra vieja vida para que podamos vivir en El. El tiempo de ignorar esa verdad se acabó. Hay que leer los rayos X como son.

Ahora que nos hemos tomado el tiempo de integrar una contemplación consistente de Jesús en nuestras vidas diarias, vamos a querer seguir haciéndolo. Si hacemos esto sin conocer verdaderamente a Jesús, sin dejar que los Evangelios se viertan sobre nosotros para que conozcamos quien es Jesús, entonces a quién le estamos rezando? A quién le estamos pidiendo diario que camine con nosotros? Cada vez que caminamos por una puerta?

Así que aquí viene el siguiente paso.

Lee los Evangelios este mes. Pasa una semana con cada Evangelio y léelos en orden. Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Ya habrá tiempo después para un estudio extensivo de las Escrituras. Por ahora, simplemente conoce al Dios que vino y se hizo hombre para que pudiéramos pasar la eternidad junto a El. Aprende sus reacciones a las cosas grandes y pequeñas.

De qué habló Jesús en la Transfiguración? Qué le causaba alegría a Jesús? Cuándo lloró Jesús? Cuándo se enojó Jesús?

Utiliza la Lectio Divina, una forma antigua de rezar con las Escrituras. Puedes hacer esto con solo un verso, o con un segmento. Léela, contémplala, háblale a Dios acerca de las Escrituras, y después, simplemente escucha a Dios. Nada en su presencia, como es presentada en el Evangelio. Dios quiere tanto hablar contigo que El te escribió una carta de amor gigante. Seria una pena que no la leyeras.

El diente me dolió anoche. Me senté en el sofá con hielo en mi cara, pensando en cada posible razón por la que no debería estar pasando por el dolor que estaba sufriendo.

Me sentía bien.

No pensaba que el diente podrido y mis encías fueran tan graves.

A veces nos acostumbramos tanto a lo podrido en nuestras vidas que nos olvidamos que necesitamos medicina. Que la medicina va a doler porque estamos tan acostumbrados a nuestros viejos caminos. C.S. Lewis escribió una vez que Dios no quiere simplemente arreglar un simple diente aquí o allá. Dios quiere la boca entera. Todo es de El. El nos quiere dar una dentadura nueva.

Qué desafíos se nos presentan en nuestra vida a leer las Escrituras? Qué puede cambiar si tu simplemente decides el leer los Evangelios durante las próximas cuatro semanas? Qué ya ha cambiado en ti? Qué “diente” te quiere remover Dios? Arreglar? Qué parte de tus “encías” necesita parchar Dios en tu nueva vida?

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