15.6.09

Desafío Proyecto a la Santidad: La oración de Jesús

Ayer escribí que estaba buscando a cinco personas que aceptaran el Desafío a la Santidad y que pasaran treinta días deseando la santidad y escribiendo acerca del impacto de esté en sus vidas. Creo que esto les dará, a la larga, una mejor perspectiva a los que están interesados en ser parte del Proyecto a la Santidad. Todavía quedan algunos lugares disponibles si quieren aceptar el desafió. Por favor, escríbanme.

Al final de cada semana voy a preguntarles a cada uno de los participantes que nos den un resumen de en que momento se encuentran, desafíos específicos a los que se enfrentan, y que ven que este cambiando en sus vidas. Siéntanse libres de hacer esto de manera anónima desde la comodidad de su casa, pero empecemos con la Semana Uno.

Aquí vamos.

En el siguiente mes estas escogiendo vivir como si solo una cosa importase, y eso es ser un santo. Esto quiere decir que vas a estar obsesionado con Dios, como un adolescente esta obsesionado con su nuevo amor. En todas las situaciones, la única cosa que va a importar es que escojas el camino a la santidad.

Sin trampas.

Sin racionalizaciones.

Sin aplazamientos.

Puede que te ayude el pensar que vas a morir en treinta días y que tienes esos días para hacer que tu vida sea “merecedora de la santidad”. Describiré aquí algunos pasos, y lo haremos funcionar conforme avancemos. Está basado en lo que he experimentado este año pasado, las áreas en las que creo, que como sociedad, nos estamos conformando con cosas de menos calidad en lo que se refiere a Dios y a nuestra relación con Jesús.

Esta primera semana está enfocada en la oración. Para poder escoger la santidad, debemos enfocarnos en la Gracia Santificante de Dios y en Su habilidad de tomarnos y hacernos en los seres que El nos diseñó a ser.

Esto puede ser potencialmente aterrador. Te arriesgas a ir contra la corriente, a rechazar la mediocridad. También puedes darte cuenta que tu idea de lo que es un santo es diferente a lo que Dios quiere. Esto es la posibilidad de ser un “mártir sin sangre” y a lo mejor de ser rechazado por aquellos que están cerca de ti.

Esto es también muy emocionante. Quien te conoce mejor que tu Creador? Quien quiere lo mejor para ti más que Dios? Estas embarcando en un camino que te va a llevar a cumplir el potencial mas profundo que tienes. La razón por la que fuiste creado.

En esta semana, vas a estar obsesionado con la oración a todas horas. No tiene que ser un tipo de oración particular, ya que cualquier forma de oración es mejor que ninguna. Un ejercicio que yo he repetido una y otra vez, sin perfeccionarlo, pero que me ha ayudado con las tentaciones es la “Oración de Jesús”.

Está tomada de los Evangelios donde un hombre ciego gritó,”Jesucristo, hijo de Dios, ten compasión de mi, un pecador!” Esta oración es perfecta en tantas formas. El simple hecho de repetirla una y otra vez nos pone en perspectiva con Dios. Puede ser acortada a “Jesús, ten compasión de mi, un pecador”. O “Jesus, ten compasión”. O simplemente el nombre: “Jesus”.

Hay poder en ese nombre. Quieres evidencia de ese poder? Menciónalo en tu siguiente reunión social y observa su impacto. Ponlo en tu perfil de Facebook.

Cómo rezas de manera constante?

Piense en el nombre de Jesús cada vez que camines por una puerta. Cada vez que pases por una entrada o salida piensa en el nombre de Jesús. Recuerda que El camina contigo. Creemos en un Señor resucitado, no en un muerto. Un Dios que camina contigo, es uno que ve todas tus acciones, escucha tus pensamientos, tus preocupaciones, tus oraciones.

Si puedes hacer esto aun por un día, tu día cambiara. Tus relaciones serán diferentes si Cristo esta contigo. Tus conversaciones tomarán un nuevo significado. Puede que se te olvide, pero el punto es que, consistentemente, trates de ser mejor. Si un santo está unido a Dios en el Cielo, entonces debemos acostumbrarnos a estar unidos, y en la presencia de Dios, en todo momento aquí en la tierra.

A lo mejor puedes pensar en otras maneras de estar en oración constante, de mantener tu alma constantemente consiente de lo Divino.

En esta semana nos vamos a enfocar en formas de rezar, formas de crecer en nuestra relación con Cristo, cada una dependiendo de la otra.

Por hoy, camina por las puertas y recuerda que Cristo camina contigo.

Como siempre, tus comentarios son bienvenidos. Comparte tus historias, comparte tus experiencias, comparte tu oración.

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