Hoy vamos a ser más formales.
Aunque las dos formas de oración merecen y tienen sus propios meritos, simplemente les voy a decir esto: hoy y mañana reza el rosario con alguien más y ve a misa.
Esto te ofrece cosas diferentes:
- Nos obliga a compartir el camino con otra persona. Cuando rezas el rosario con alguien, hay un nivel de intimidad que se construye entre los dos que transciende de alguna manera la mayoría de los otros niveles de comunicación e interacción. Todavía me acuerdo de la primera vez que recé el rosario con mi esposa cuando todavía éramos novios. Algo cambio. La relación paso a otro nivel. Casi como si hubiéramos dicho: “Oh si… rezamos juntos” Había una profundidad espiritual. Un compromiso compartido que era más grande que nosotros.
- Te fuerza a adoptar un patrón que va más allá de ti mismo. Si nada mas rezamos cuando es cómodo o solo rezamos cuando tenemos tiempo y usando las formas de oración que nos gustan, entonces perdemos la oportunidad de crecer en nuestra relación con Dios. Dios está tratando de comunicarse con nosotros en formas que puede no sean tan familiares para nosotros. Dios esta tratando de enseñarnos disciplina.
Hay muchas objeciones para estos tipos de oración.
“No me gusta la oración formal porque se me hace muy aburrida”.
Quiero preguntarte que verdaderamente contemples los misterios de todo lo que esta pasando a tu alrededor. Que de verdad te comprometas con lo que estas tratando de hacer. Las oraciones en el rosario no están diseñadas para ser repetidas sin contemplar de verdad a Dios. Son una forma de distraer esa parte de ti que necesita estar haciendo algo constantemente para que puedas contemplar y meditar en esas partes de la vida de Cristo y Maria que estas leyendo en los Evangelios.
Si de verdad meditaras en la misa, siguieras la misa en el misal para que pudieras comprender las palabras que has dicho toda tu vida. Piensa en las palabras, en lo que esta pasando. “Que es lo que esta pasando y como cambia mi perspectiva en esta oración?
Cuando nos empezamos a comprometer activamente en estas oraciones encontramos que en lugar de ser aburridas, y comunes, son simplemente la puerta a un mundo que es eterno, y duradero.
Deja de enfocarte en las oraciones y concéntrate en el misterio.
Deja de enfocarte en la homilía y concéntrate en las otras partes de la misa.
Mañana, te presentaré un resumen de la semana y compartiré las reflexiones que cualquiera que quiera mandarme un correo electrónico (fecha limite: mañana en la mañana). Hazte las siguientes preguntas:
- Dónde me encontraba, espiritualmente, al principio de esta semana?
- Qué ha cambiado en mí en esta semana? Qué cambios en mis actitudes, comportamientos y hábitos reconozco?
- Qué actitud tengo hacia el Desafío? Al resto del mes?
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